Nuevo Director Nacional
El P. José Leonardo Rincón SJ, asumió la Dirección Nacional de Fe y Alegría Colombia en el marco de sus 55 años.
“Educar para transformar” es una de las premisas que ha acompañado la trayectoria del P. José Leonardo Rincón, S. J., un educador con más de tres décadas de experiencia en distintos escenarios del sector educativo y que hoy pone ese recorrido al servicio de una nueva responsabilidad: asumir la Dirección Nacional de Fe y Alegría Colombia.
“No pude contener el llanto”, relató el P. José Leonardo Rincón, S. J., al recordar uno de sus primeros encuentros con jóvenes acompañados por Fe y Alegría en Cali, durante sus visitas a los territorios. Lo que lo conmovió no fue una historia extraordinaria, sino algo aparentemente sencillo: la alegría que encontró en ellos.
La escena resulta sencilla, pero dice mucho del camino que comienza. Porque detrás de esa alegría también aparecen las preguntas que hoy tiene por delante una organización que, durante 55 años, ha hecho de la educación popular una apuesta por la transformación social.

El Padre Leonardo Rincón llega a Fe y Alegría después de una amplia trayectoria como maestro, rector de colegios jesuitas, decano de Educación de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá y presidente de redes como ACODESI, FLACSI y CONACED. Un recorrido que le ha permitido conocer diferentes dimensiones del sistema educativo: el aula, la dirección de instituciones, la formación de educadores, la gestión y la articulación entre organizaciones.
Ahora, ese conocimiento se encuentra con un escenario distinto: una organización de educación popular que trabaja de manera cercana a la educación pública y que desarrolla su misión en territorios donde las brechas sociales, educativas y económicas continúan planteando enormes desafíos.
Un nuevo capítulo en 55 años de historia
El 23 de septiembre, en el Colegio San Bartolomé La Merced, en Bogotá, se realizó el acto de posesión del nuevo Director Nacional de Fe y Alegría Colombia. Al encuentro asistieron miembros de la Compañía de Jesús, representantes de la Federación Internacional de Fe y Alegría, Viceministerio de Educación Nacional, aliados y diversos actores que trabajan por la educación en el país.
Durante su intervención, el P. José Leonardo compartió algunas de las primeras impresiones recogidas durante sus visitas y encuentros con los equipos y las comunidades. “Todos me hablan de la bella labor que la entidad tiene entre la gente, del reto que tengo entre manos y del enorme bien que Fe y Alegría puede hacerle al país”, expresó.
En sus palabras apareció también una convicción que ha atravesado buena parte de su vida como educador: la educación tiene sentido cuando es capaz de transformar la vida de las personas.
Del Día del Corazoncito a la Dirección Nacional
Para el P. José Leonardo, esta responsabilidad también tiene una historia personal. Cuando era estudiante del Colegio Mayor de San Bartolomé, participaba en las actividades del Día del Corazoncito, una iniciativa que buscaba apoyar a una Fe y Alegría que apenas comenzaba a consolidarse en Colombia.

Décadas después, aquel vínculo adquiere una nueva dimensión. Ya no se trata solamente de apoyar una obra que crecía y llegaba a nuevos territorios, sino de asumir la responsabilidad de ayudar a orientar su camino hacia el futuro.
Su manera de entender la educación ha sido moldeada por las aulas, las rectorías, la formación de educadores y el trabajo en redes. Y en esa trayectoria también aparece una idea inspirada en San Ignacio de Loyola: el amor se demuestra más en las obras que en las palabras.
Una misión que se construye con otros
Por eso, más que detenerse únicamente en lo recorrido durante 55 años, la posesión del P. José Leonardo abre una conversación hacia adelante: ¿dónde están hoy las nuevas fronteras de la educación? Y, sobre todo, ¿qué respuestas estamos llamados a construir frente a ellas?

Las nuevas fronteras no representan únicamente desafíos. También son una oportunidad para volver a una de las características que ha acompañado a Fe y Alegría desde sus orígenes: la capacidad de sumar voluntades.
La transformación educativa no se construye en solitario. Se construye con educadores, estudiantes, familias, comunidades, organizaciones sociales, instituciones públicas, aliados, universidades y todos aquellos que reconocen que la educación puede abrir caminos donde antes parecía no haberlos.
En los territorios, esa construcción adquiere rostro y nombre. Se expresa en los equipos que acompañan, en las comunidades que participan, en los docentes que transforman sus prácticas y en los niños, niñas, adolescentes y jóvenes que encuentran nuevas posibilidades para imaginar su futuro.
Quizás por eso aquella escena de Cali cobra un significado especial. Frente a los jóvenes, el P. José Leonardo no encontró solamente una realidad que necesitaba ser transformada. Encontró también alegría, esperanza y posibilidades.
Y allí puede estar una de las claves del nuevo camino: seguir creyendo que la educación transforma, pero hacerlo con los pies puestos en los territorios, la mirada puesta en quienes aún esperan oportunidades y la voluntad de construir, junto a otros, las respuestas que el país necesita.
Educar para transformar. Educar para abrir caminos. Educar para que nadie quede por fuera.
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