La paz se construye a diario en las aulas populares
En el Día Internacional de la Paz, reafirmamos que la Educación Popular es la práctica diaria de miles de educadoras y educadores en 23 países que convierten la desigualdad y la violencia estructural en oportunidades de justicia.
Para Fe y Alegría la paz es la construcción activa de la justicia social, la dignidad humana y el diálogo transformador. En el marco del Día Internacional de la Paz, queremos renovar nuestro compromiso con las comunidades más vulnerables de América Latina, África y Asia, reafirmando que nuestra herramienta más poderosa para edificar sociedades pacíficas es, y seguirá siendo la Educación Popular, sostenida por nuestra espiritualidad fundacional que nos moviliza para trabajar por un mundo mejor.
Desde que el P. José María Vélaz y un grupo de jóvenes universitarios abrieron las puertas de la primera escuela en el rancho de Abraham Reyes en 1955, el movimiento nació donde “se acaba el asfalto”. En más de siete décadas de trayectoria, Fe y Alegría ha demostrado que la paz no es un discurso; se teje en la convivencia, en las oportunidades concretas de mejora que se viven en los espacios escolares, en los centros de formación técnica, en la radio y en las comunidades.
Nuestro compromiso ha respondido a los dolores de contextos marcados por la desigualdad, la violencia estructural y la exclusión. Educar en nuestros contextos ha significado ser artesanos de convivencia en medio de la adversidad.
La apuesta de Fe y Alegría por la paz cobra sentido pleno dentro del Marco de la Educación Popular, una propuesta pedagógica, ética y política que concibe a la educación como un proceso emancipador. Esta propuesta aporta pilares fundamentales para la construcción de una paz duradera:
- Justicia social e inclusión: No puede existir paz donde hay inequidad. La Educación Popular busca que los sujetos empobrecidos reconozcan su dignidad y derechos, convirtiéndose en agentes de sus propias transformaciones.
- Diálogo de saberes y escucha activa: Frente a la cultura de la polarización y la violencia verbal, la Educación Popular promueve aulas y espacios donde la voz de cada persona cuenta, donde las diferencias se valoran y los conflictos se transforman a través de la palabra.
- Pensamiento crítico y ciudadanía activa: La paz exige formar comunidades capaces de analizar las causas raíz de sus problemáticas y organizarse pacíficamente para exigir derechos y proponer soluciones comunitarias.
- Cuidado de la casa común y de la vida: La Educación Popular integra una ética del cuidado mutuo, del entorno y del territorio, entendiendo que la paz territorial también implica la armonía con la naturaleza.
Celebrar el Día de la Paz no es solo recordar una fecha en el calendario; es renovar la vocación de miles de educadoras y educadores populares que, desde las aulas y comunidades de 23 países, siguen eligiendo la educación como la alternativa más radical contra la violencia.
A 71 años de nuestra fundación, Fe y Alegría sigue demostrando que la Educación Popular es la apuesta más firme para desarraigar la injusticia y construir una paz con rostro humano, equitativa y con futuro.


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